Oración de la noche.

Ora todas las noches, acércate a Dios y a su reino lleno de bendiciones y forma parte del ejército de personas que llevan con orgullo y amor su nombre porque son testigos de sus grandes milagros, realiza esta bella oración y confía en un Dios bueno, justo y bondadoso que siempre te acompaña durante todo el día y al terminar la jornada está allí reconfortándote para darte la vitalidad que necesitas.

Alabado sea tu nombre señor, nombre bendito que siembras fe y amor por el mundo que entregas abundancia por donde pasas. Tu que solo quieres que tus hijos se reconozcan, se quieran y se acepten tal como son, que no vivan la vida pendiente las cosas externas sino las que se hayan en lo más profundo de sus corazones.

Padre te quiero agradecer, porque a pesar de que hay muchas personas enfermas, padeciendo de dolorosas enfermedades, de penosos tratamientos médicos, que parecieran no curar, sino que aliviar momentáneamente la condición del paciente, sé que has curado a muchas más que solo con la fe que han puesto en ti ha sido suficiente.

Dame la posibilidad de contar mañana con otro día, que pueda reencontrarme otra vez con los seres que más amo y quiero, que pueda acercarme cada vez más al encuentro con mi propósito de mi vida. Agudiza mis sentidos para que pueda escuchar y entender el lenguaje propio de la vida, que en cada momento se comunica conmigo.

Dame la sabiduría necesaria para aceptar los hechos tal como pasaron, si se dieron así, por algo seria. Todo tiene su razón de ser en la vida, todo pasa por algo. No permitas que la testarudez se apodere de mí y me vuelva necio, con mis pensamientos, creyendo que si las cosas hubieran pasado diferente mi vida seria de otra manera.

Quiero sentir que estoy protegido por una muralla de luz, que no permita la entrada de nada ni nadie y si tocase este muro de luz protector que sea cambiado para siempre en su opuesto positivo y regrese a la luz. Me siento envuelto en la luz, soy la luz, me mantengo en la luz, respiro la luz, la luz me llena completamente mi ser.

No tengo palabras para decirte lo feliz que me hace saber que siempre me escuchas y atiendes, a veces hasta me das más de lo que te he pedido. Como te dije anteriormente no te quiero pedir nada más si ya me lo has dado debo esforzarme en darte gracias a cada instante, porque ese momento también me lo has regalado.

Ora todas las noches con mucha fe y amor con la familia, encomiéndese a nuestro Dios padre y sientan el orgullo de ser sus hijos, porque nuestro Dios padre es un ser supremo que nunca nos abandona y velara por ti todas las noches. Amén.

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